martes, 9 de junio de 2015

Publicado el día martes, 9 de junio de 2015
El joven Rodrigo Avilés estuvo a punto de pagar con su propia vida el costo de haber sido mentalizado por sus padres como "combatiente" y no como estudiante esforzado, como la gran mayoría; de esos jóvenes que no pueden perder 4 horas de su precioso tiempo en una marcha porque tienen que hacer un trabajo pesado para la "U", de esos jóvenes que se amanecen estudiando y que prácticamente viven en la biblioteca.

El padre de Rodrigo no pareció jamás afectado ni quebrado al ver a su hijo pendiendo de un hilo en la cama de un hospital, sino que se mostró serenamente complacido de haber accedido a la oportunidad de presentar una querella criminal con prensa y todo, la cual, por cierto persigue una millonaria indemnización. Su lenguaje verbal y corporal, incluso su expresión facial siempre estuvo demasiado lejos de lo que uno esperaría de un hombre común y cotidiano afectado por un shock tan horrible como ese, como usted o como yo lo sufriríamos.

El padre de Rodrigo es el autor intelectual de las ideas contestatarias de su hijo, es el responsable directo de haberle metido excremento en la cabeza en vez de valores y principios, de haberle inculcado desde niño la rebeldía y la obsecuencia política como valores fundamentales de su vida.

Ahora Rodrigo despierta gradualmente a la realidad, con su cabeza destrozada, con su estado de conciencia severamente alterado y hasta puede que con pérdida de facultades esenciales para su desarrollo intelectual y personal, daños con los que tal vez deberá cargar de por vida, acaso preguntándose si todo aquello valió la pena, si sacrificar su integridad física era tan necesario y más valioso que su propia salud.

En tanto, el padre de Rodrigo se para frente a cuanta cámara y micrófono declarando dichoso que: "el país se ha transformado después de su accidente y que se siente orgulloso de los estudiantes que se juegan la vida por una causa justa" y...sería bueno que alguien le diga a este tipo que el país no se ha transformado ni un ápice, que todo sigue ahí, en el mismo sitio donde estaba antes de que el chorro de agua hiciera volar por el aire a Rodrigo, que nada va a cambiar exponencialmente porque los ejes del poder están anclados en otra parte y no en la calle.

Y yo, le digo a don Félix Avilés que, si quiere apostar algo en el juego de ser revolucionario, entonces APUESTE SU PROPIA VIDA Y NO LA DE SU HIJO, CARAJO!!!!

Opinión