jueves, 25 de abril de 2013

Publicado el día jueves, 25 de abril de 2013
Uno de los principales fundamentos para extender la vigencia del horario de verano corresponde a los ahorros en el consumo de energía eléctrica, producto de un mejor aprovechamiento en el uso de la luz natural. Por esto, el sábado 27 de abril los chilenos deberemos a las 23:59:59 horas, atrasar el reloj en 60 minutos, quedando a las 23:00:00 del mismo día. Desde ese minuto los días serán más cortos y las mañanas más iluminadas, hasta el cambio de horario de verano, que este año se reanudará el sábado 7 de septiembre a la medianoche, cuando, en vez de pasar a las 00:00 horas, deberá ajustarse la hora para que sean las 01:00 horas del día 8 de septiembre. 

 Aunque la idea de dormir una hora más desde el domingo 28 de abril parezca beneficiosa, surge la pregunta de si este cambio puede generar un impacto negativo en el organismo.

 El Dr. José Luis Castillo, neurólogo del Centro del Sueño de Clínica Santa María, en entrevista con Terra, explica que, el efecto del cambio de hora de verano a invierno no es significativo para el común de las personas. “Adaptarse a un cambio de este tipo puede provocar síntomas como somnolencia o un mayor cansancio, pero se mantendrán por períodos breves, volviendo a la normalidad en un lapso aproximado de 3 días”, señala el especialista. 

En todo caso, para prevenir cualquier tipo de alteración, especialistas entregan algunos consejos: 

-Mantener horarios fijos para acostarse y levantarse de acuerdo a las necesidades de sueño de cada persona. 
-No restar tiempo al descanso en pos de otras actividades. 
-Evitar pasar tiempo en la cama y en el dormitorio en otro horario que no sea el destinado al sueño. 
-Adecuar las comidas al nuevo horario, de manera de cenar un par de horas antes de irse a dormir. Eso facilitará el quedarse dormido sin sentir pesadez o molestia. 
-En el caso de los niños, es fundamental realizar un reordenamiento de sus horarios. Para ellos puede resultar más difícil comprender este cambio, dado que no se rigen por relojes, sino por la presencia de luz solar.
Fabiana Contreras Rojas.
Opinión