martes, 30 de abril de 2013

Publicado el día martes, 30 de abril de 2013

El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta que celebra el Movimiento Obrero mundial. 

Una jornada que sirve para la reivindicación social y laboral. Entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX, Gran Bretaña y la Europa continental, sufren la mayor transformación socioeconómica, tecnológica y cultural de la historia. La economía estaba basada en el trabajo manual, pero con la Revolución Industrial se dio paso a la mecanización de las industrias textiles - la máquina de vapor favoreció la capacidad de producción - y el desarrollo de los procesos del hierro. 

La expansión del comercio se vio favorecida por la mejora de las rutas de transporte y por el nacimiento del ferrocarril. Por la tanto la producción y el desarrollo de nuevos modelos de maquinaría en las primeras décadas del siglo XIX incrementaron la manufacturación de otras industrias creando su producción. 

Con el aumento de productos y la disminución del tiempo de producción, se va dando paso a la producción en serie, en la que se simplifican las tareas complejas. Ante esta situación, se comienzan a suceder una serie de movimientos, como el de 1829, en el que se solicitaba a la legislatura de Nueva York la reducción de la jornada laboral a 8 horas.

Los obreros, en su mayoría, estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo o la Federación Estadounidense del Trabajo (American Federation of Labor) inicialmente socialista, que en 1884 durante su cuarto congreso resolvían que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal pasase a las ocho horas de trabajo yéndose a la huelga si no se obtenía la reivindicación. Fue ese 1 de mayo de 1886 cuando 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros tantos obtenían esa conquista con la amenaza de paro. 

Tras la revuelta de Haymarket, a finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: "Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical". La consecución de la jornada de 8 horas marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial.
Opinión


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